Mi vida es un tour permanente – Miguel Inzunza

Hace muchos años llevo una vida itinerante en un tour permanente, pero los conciertos suceden casi siempre en fin de semana, y en cambio, las actividades de la literatura muchas veces están entre semana.

Mi vida es un tour permanente – Miguel Inzunza
Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo




Entrevista al reconocido Cantautor y poeta mexicano


Por Mario Meléndez y Daniel Carrasco Medina




- Cada poeta procede de una raíz, de una tradición; no crece por acción espontánea. En relación a esto, ¿cuáles son los autores afines que delinean tu proceso creativo?


Bueno, hacer una selección de los poetas de mi país que me han deslumbrado puede ser una tarea extensa, y también podrían ser poetas que me gustaría tener la fortuna de que hubieran influido en mi creación poética. Puedo aventurarme a mencionar algunos, mezclando impúdicamente épocas o estéticas, que me hacen aún maravillarme desde la ontofanía, el sentimiento, la experimentación formal o la musicalidad, como José Gorostiza, Octavio Paz, Carlos Pellicer, Rosario Castellanos, Enriqueta Ochoa, María Enriqueta Camarillo; pero de igual manera desde la producción de imágenes, como José Vicente Anaya, o desde su emotividad, como Ramón López Velarde, Jaime Sabines, José Carlos Becerra, Abigael Bohorquez, en fin. Estoy seguro de que voy a torturarme después al recordar algunos muy importantes que no mencioné, porque también están los maestros contemporáneos, Francisco Hernández, Efraín Bartolomé, Mario Bojórquez, etcétera. No puedo comprometerme a sostener una misma voz como poeta porque mis intereses están siempre transformándose, así que me gustaría pensar que algo dejan en mí dichos poetas, desde el asombro y el placer de leerlos.


- ¿Qué temáticas aborda tu libro Palangre, publicado por la serie ExLibris del Instituto Sinaloense de Cultura y la Dirección de Literatura y Editorial? ¿Se entronca con la tradición de la poesía mexicana o sus fuentes las rastramos en otras coordenadas estéticas

Mi libro Palangre está vinculado estrechamente con el entorno marítimo, quizá porque, dado mi origen sinaloense, inevitablemente su campo semántico salpica todo lo que escribo. El título mismo refiere a uno de los procedimientos de pesca artesanales, que consiste en fijar una secuencia de anzuelos en diferentes profundidades, lo cual advierte una pesca de diferentes especies y tamaños. Es decir que, aunque no es un libro de unidad temática, es más bien un escopetazo de poemas, de diferentes intereses o temáticas. Está más anclado en la memoria que colisiona con la imagen marítima; ese es el lugar desde donde yo he mezclado, como supongo que le sucede a muchos en un primer libro, diferentes procedimientos, y aparecen rasgos de la tradición con uso de formas estróficas muy musicales, como la décima o el soneto, que yo he recogido quizás de la influencia de la oralitura. Pero también combina procedimientos que buscan la imagen irracional o la revelación existencial, todo barnizado con una hibridación de estilos. Un guacamole, pues, de sustancias y recuerdos, majado en el molcajete de la curiosidad y el juego.

Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo


- Sabemos que la música y la literatura siempre han ido de la mano. Poemas musicalizados de grandes autores como García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Mario Benedetti y otros ya son parte de una memoria colectiva. ¿Cómo logras conciliar estos dos elementos, el de poeta y compositor?

Bueno, esa es una pregunta muy interesante, porque tampoco yo del todo tengo control sobre esa dualidad, que se está intercalando todo el tiempo, no solo en el proceso creativo de distinguir cuándo la curiosidad y el juego producen una canción o más bien se trata de un poema, sino también desde el capricho que existe hoy en llevar ambas disciplinas con pasión. Creo que más bien me dejo ir y manipular como marioneta por esos dos hilos, y hay temporadas en las que tengo una eufórica producción de poemas, y otra en la que emergen las canciones, una tras otra. Sin embargo, convivo a diario con ambas disciplinas, y en mi agenda intento siempre que ambas tengan un lugar de importancia.

Hace muchos años llevo una vida itinerante en un tour permanente, pero los conciertos suceden casi siempre en fin de semana, y en cambio, las actividades de la literatura muchas veces están entre semana. Así es que vuelvo a la ciudad y me entrego a la calma y a la conversación con los espíritus de mi librero. Y luego sucede que confluyen intereses de la poesía que se vierten en la canción, o intereses de la canción que se vierten en el poema.


- Hay textos o letras que, por su composición, por su métrica, su ritmo, cesura o como quieras llamarlo, resultan más funcionales a la hora de llevarlo a una partitura. ¿Según tu experiencia, cómo se da este proceso de elección?

Por supuesto que las palabras en sí mismas ya contienen una musicalidad. Cuando la disposición de un texto o poema ya tiene, digamos, un corte versicular, es más sencillo; pero también cuando exhibe el poder de la concisión, cuando dice más en menos espacio, entonces es candidato a habitar la estructura de una canción. Una canción es un mecanismo delicado, casi como de relojería, y si sigo con esa analogía, alguien puede reunir una colección de los mejores engranes y, sin embargo, no funcionar como mecanismo. Articular los elementos demanda a veces un trabajo cauteloso. La canción tiene una pequeña estructura dramática: plantea un problema en una primera estrofa y hace que desees quedarte a conocer su desenlace, te involucra y te hace sentir que eres tú quien se está hablando así mismo. Es por esto que, aún cuando hay poemas que cuentan con una gran musicalidad, no siempre es fácil estructurarlos como canción. A veces, pienso, solo alterando el orden de los versos y desarmándolos podrían configurarse como una canción, pero entonces ya no es el poema como era, porque debió ceñirse a otra estructura y reconfigurar sus piezas para que funcione aquella maquinaria de relojería.

A menudo me encuentro con personas que creen que es una cosa así ligera y sencilla de resolver la canción, y a veces así es, porque hay canciones que su vocación es completamente amable y amigable. Pero otras no, y se convierte en un rompecabezas que puede demorarte semanas o meses.

Podría decirte que los poemas que contienen fuerza en la brevedad y musicalidad en sus versos son siempre más amigables para musicalizar y cantar. Pero es una temática sobre la que yo llevo mucho tiempo reflexionando. Me parece que hay un aura en algunos poemas; para hacer una analogía, como si pudiéramos hablar de un cable en un arnés eléctrico, uno que, a diferencia de otros, es el que conduce la corriente. Digamos que el poema tiene ese cable que conecta con cierto tipo de emotividad. Igual pasa con la música: hay alguna melodía que es ese otro cable que se corresponde con la sustancia poética que habita un texto. La hazaña es encontrar esos cables en cada uno de los elementos y conectarlos; es una tarea difícil que muchas veces tiene más que ver con una insistencia en lo lúdico de la música, y también con una atención reflexiva y contemplativa en torno a la temática. Más firmemente creo que tiene que ver con una suerte de habitar un estado de ánimo similar al del poema cuando estás jugando con la música, para que emerja una melodía que embone perfecto, un cable que también tiene esa corriente y al conectarlo se potencian.

Porque tengo que confesarte que, en mi opinión, hay monumentales poemas que en el intento de convertirse en canción resultan en un desafortunado fracaso: diluyen toda la energía que tenía el poema en lugar de potenciarla.

Así que hay que probar muchas melodías hasta que das con la que de verdad puede amplificar la sustancia poética de un poema y se dé la colisión afortunada, un estallido que en apenas dos o tres minutos puede devastarnos, llevarnos al llanto o a la euforia. Hazaña que alguna novela o alguna película le podría llevar mucho más tiempo. La canción es una estocada directa.

Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo


- Has compartido escenario con reconocidos músicos y cantautores tanto de tu país como del extranjero. ¿Cómo se produce ese encuentro? ¿Lo decides por afinidad, por cosas que existen en común? ¿O no siempre es así?

Bueno, muchas veces se trata de un simple compartir y documentar una amistad, una complicidad, unos códigos compartidos en torno a la música, a la palabra; incluso a la conciencia política. El arte es político siempre, yo creo. Pero también otras veces, te invitan a colaborar por circunstancias utilitarias y de estrategia dentro del mercado de la música. Eso sucede más en los contextos de la música que se produce con una lógica comercial, que busca compartir o generar una transferencia de públicos o capitales simbólicos y sociales. Yo creo que existe de todo. En mi caso, me gusta invitar artistas que creo que pueden hacerle bien a la canción, que creo que pueden amplificar su emotividad, o bien, si se trata de escribir alguna canción juntos, me gusta elegir artistas que puedan tener otra perspectiva, otras herramientas.

Uno es un compositor y otro es otro, pero juntos somos un tercero que no existía, que resuelve los acertijos de la emoción de manera diferente y se sirve de los talentos de uno y del otro para lograr sus objetivos.


- Hay dos temáticas que resaltan en tus canciones y composiciones: el amor/desamor, como esa necesidad de la nostalgia de recuperar el tiempo perdido, y una necesidad de dar cuenta de la contingencia, de cosas que suceden en un país constantemente asolado por eventos adversos y a veces impredecibles…

Bueno, una de las vocaciones fundamentales de la canción es servir de hombro para llorar o de pretexto para ser feliz. Yo he sido muy autorreferencial, autobiográfico, aunque estoy muchas veces en una especie de coautoría con la ficción en mis canciones. Yo creo que la canción espera siempre una complicidad; está hecha para cantarse, por lo que uno, como compositor, siempre intuye que hay temáticas que serán siempre más compartibles o funcionan como un punto de encuentro de las emociones universales. De allí que siempre la nostalgia, el amor y las preguntas existenciales son siempre más socorridas por el público.

Yo escribo además otras temáticas, mucho más personales o de experimentación formal dentro de la canción, pero siempre se propagan más las canciones que tienen una vocación utilitaria, que los escuchas pueden compartir o dedicar, y creo que por ello tienen mayor visibilidad en plataformas y redes sociales.

Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo


- Tres Orillas ha publicado recientemente a Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Eduardo Casar, Fabio Morábito y Mario Bojórquez, cinco voces relevantes de la poesía mexicana. Si tuvieras que recomendarle a nuestros lectores poetas que les ayuden a entender de dónde vienes, ¿a quiénes elegirías y por qué?

Podría mencionarte poetas contemporáneos que me parecen emocionantes e interesantes, además de algunos ya nombrados en la charla, como Alí Calderón, Álvaro Solís, Mijail Lamas, Roxana Cortés, Rubén Márquez, Gustavo Osorio de Ita, Gabriela Villa, Andrea Rivas, Melina Guerrero, Alejandra Estrada, Elisa Díaz Castelo, Roberto Amézquita, Jorge Fernández Granados... en fin, la lista podría ser muy larga. Considero que hay una producción de gran sustancia y mucha fuerza en poetas jóvenes, y también quizás buena parte de la mejor poesía de este país me parece que está actualmente en la poesía indígena. Vienen a mi mente poetas como Irma Pineda, Wildernain Villegas, Elvis Guerra, en fin, no acabaría de mencionar; hay muchos que me parecen deslumbrantes y seguro se me escapan ahora. Pero la razón fundamental es que creo que la lectura de su poesía es siempre placentera y reveladora de reflexiones que, al menos a mí, me resultan importantes con respecto al tiempo que nos toca vivir.

Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo

  

Miguel Inzunza. Poeta y cantautor mexicano, nacido en Ahome Sinaloa en 1978. Realiza estudios de música, Periodismo, así como de Letras Iberoamericanas por la Universidad Autónoma de Querétaro.
Sus poemas han sido publicados en diferentes revistas literarias como lo son CÍRCULO DE POESÍA, ALTAZOR (Chile), VISLUMBRE, POESÍA COMALA, LA RAÍZ INVERTIDA (Colombia), LECTOR (Chile) entre otras.
En 2023 su libro PALANGRE es seleccionado por el Instituto Sinaloense de Cultura y la Dirección de Literatura y Editorial, para ser publicado dentro de la serie ExLibris y se ha presentado en importantes Ferias internacionales del libro en países como México, Cuba, Perú, España, República Dominicana, Estado Unidos y más.
En 2025 sus poemas son incluidos en la Antología de Poesía Latinoamericana “Inventar La Vida” en la colección “José Gorostiza, Poetas del mundo.” que publica la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Ganador del premio María Grever que otorga la Sociedad de Autores y Compositores de México, cuenta con más de 10 discos, y ha colaborado con los artistas más importantes del género de la trova, el jazz y el indie.
Merecedor de dos nominaciones al Latin Grammy, es uno de los cantautores independientes más importantes de Latinoamérica de su generación.

Miguel Insunza. Fotografías © Jesús Cornejo