Escribo en este inmenso sueño que es la vida - Paulina Vinderman

Sí, búho, escribo. / Escribo en la intemperie. / Escribo en este inmenso / sueño que es la vida, / entre dos noches. / Vi un brillo en la oscuridad / y lo pensé poema. /

Escribo en este inmenso sueño que es la vida - Paulina Vinderman
Paulina Vinderman




Paulina Vinderman



“Escribo en este inmenso sueño que es la vida”


La poesía de Paulina Vinderman es reflexiva, íntima y de rigurosa pureza formal. Indaga la memoria desde la tradición del lenguaje y se pregunta constantemente qué es la poesía, para qué escribe, por qué escribe. Se observa hacia adentro, se entrega total y entera a la poesía, como un acto de amor.
Afirma la crítica y poeta Sandra Pien en La poesía es el tema del poema, ensayo sobre la poesía de Vinderman y editado por la Fundación Argentina para la Poesía, que “La poesía de Paulina Vinderman no pide permiso, avanza, nítida y sigilosa hacia el lector. Sus palabras no declaman: murmuran, respiran, sostienen un silencio inminente e inmanente. A lo largo de su extensa obra, construye un universo lírico donde el asombro y la conciencia caminan de la mano, donde la vulnerabilidad se convierte en conocimiento y donde el poema no es sólo vehículo, sino tema y forma de estar en el mundo”.
Su estilo se aleja de las modas de época para buscar una estética depurada, de referencias mínimas, donde el poema funciona como un territorio donde coexisten lo vivido, lo soñado, lo imaginado y lo olvidado. En esa geografía lírica, recurre a la sus obsesiones y espectros íntimos para construir sentido.
Otra característica a destacar es el tono de autoironía y mirada implacable hacia el entorno urbano y hacia sí misma, donde incorpora elementos como el mar, la nieve, hoteles ruinosos, cielos opacos, para así edificar escenarios de supervivencia emocional.
Especial para revista Tres Orillas, esta selección de poemas que forman parte de su último libro, Río cautivo.

Enrique Solinas




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1

Sí, búho, escribo.
Escribo en la intemperie.
Escribo en este inmenso
sueño que es la vida,
entre dos noches.
Vi un brillo en la oscuridad
y lo pensé poema.
Él puede hablar del deseo
de mar, del faro que ilumina
lo lejano, igual que él.
Escribo, búho.
Resuena el “había una vez”
en mis orejas atentas a
la voz del lenguaje,
que el viento me trae
como ofrenda.
Escribo entre el asombro y la piedad.
El poema ama la pérdida y lo
imprevisible.
Y la muerte lo detesta.


3

Escribo en el desamparo
porque sólo en ese lugar
puede haber un renacimiento.
La noche siempre promete
auroras, búho,
y el dolor una alegría trágica.
La belleza no debe temer
a la verdad.


6

En la madrugada transparente
el poema tiembla.
No puede competir con su
belleza y arde en la espera.
Todo es espera en el mundo,
me dice la vida.
Este cielo no permite
la oscuridad del lenguaje.


11

La resaca del tiempo
es la del mar:
Conchillas, caracolas,
recuerdos diminutos de
la marea vivida.
El pasado sobre la arena
habla hacia el porvenir.
Lo real siempre es un enigma.
Escribir se acerca a lo real.


12

Bienvenido el silencio hoy.
Así oigo el canto lejanísimo que
el viento trae.
La vida se asombra una vez más
de mi respuesta.
Sí, amo el mundo, aún con
su crueldad.
Nunca quise otro, traté de
entender éste, donde fui arrojada
y de iluminar el camino para ver mejor.


13

Todo mi cuerpo se vuelve plegaria.
En esta orilla del tiempo donde
el regreso puede habitar el poema.
Escribir piensa.
Y la tensión restaura lo perdido.
Mujer de bordes fui siempre,
de fronteras para saltar.


17

Escribir no siempre es fácil, búho.
A veces se pierden palabras
o el dolor es tan grande que
ninguna palabra se le acerca.
A veces el corazón no está
suficientemente abierto,
otras demasiado.
El mundo se aleja tanto, a veces,
que parece inalcanzable.
Hasta que la madrugada me habla
de repente, y entonces escribo,
escribo búho, para no morir.




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Paulina Vinderman

(Buenos Aires, 1944) es poeta y traductora. Publicó alrededor de veinte libros de poesía, entre ellos: La balada de Cordelia, Rojo junio, Escalera de incendio, El muelle, Bulgaria, Ciruelo, Adelaida, Tocar el cielo oscuro (obra reunida), Puerto Ausencia. También antologías, entre ellas, Transparencias (Bogotá, Colombia), Los gansos salvajes (Univ de Nuevo León y PD (México) y El buzón (Rep. Dominicana).
Tradujo a John Oliver Simon (Berkeley, EE UU), a Emily Dickinson, a Michael Ondaatje, a Sylvia Plath (Univ. de Nuevo León, antología luego ampliada por Llantén, Buenos Aires.).
Entre otras distinciones recibió el Premio Nacional Regional, Secretaría de Cultura de la Nación 1993-1996, el Primer Premio Municipal ciudad de Buenos Aires (bienio 2002 2003), el Premio Cittá de Cremona 2006, el Premio de la  Academia Argentina de Letras 2004-2006, el Premio Alfonsina Storni, poeta de la década 2009-2019, de La legislatura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el Gran Premio de honor Fundación Argentina para la Poesía, 2010, etc.