Me he fumado la vida - Ángel Guinda

Escribo para abandonarme, / para hacer infinita la soledad que acompaño. / Escribo para volar / el mundo / y explorar laberintos de tiniebla y espejos. / Escribo para no fingir / cuando hiervo devastación y fe en el caos. /

Me he fumado la vida - Ángel Guinda
Ángel Guinda




Ángel Guinda



Me he fumado la vida





POESÍA


Yo empecé a andar por las nubes
como pájaro sin alas.
Quise la paz, quise el día,
el aire, la tierra, el agua.
Pensé que todo era inútil
y me eché el tiempo a la espalda.
Ahora vivo en el instante
colgado de una esperanza.
Y, a veces, abro la puerta
creyendo que alguien me llama,
y es un profundo deseo
como un murmullo de casa.
Poesía, poesía,
realidad que no me engaña.




ESCRIBO COMO ODIO

Escribo para abandonarme,
para hacer infinita la soledad que acompaño.
Escribo para volar
el mundo
y explorar laberintos de tiniebla y espejos.
Escribo para no fingir
cuando hiervo devastación y fe en el caos.
Escribo para vencer
tentación de durar
y, menos desbocado, morir más.
Para, lo escrito ayer, poder romper mañana,
tomar pulso al abismo, maldecir, corromper,
desistir, apagar, despertar a dormir, ocultar, abolir.
Escribo para matar.




ANTES DE QUE SEA TARDE

Un hombre,
harto de estar entre los humanos,
estatua lapidada en un mundo del que abomina,
comparece ante su conciencia.
Un hombre,
que recorrió los caminos del exceso
y escaló las rampas del conocimiento,
encastillado entre sus fracasos y renuncias,
despreciando los fuegos fatuos de la vanidad,
la sed de ser o el victimismo,
se dispone a revisar su vida
antes de que sea tarde.




YO ME ACUSO

Atravesado por un rayo de sombra,
como todos los jóvenes, yo vine
a que se me llevara la vida por delante.
He pasado de largo, callé, cerré los ojos:
¡en nombre de vuestra generación yo me acuso!
Si escribo para nada, para nadie,
me sobra la palabra.
Si el padecer no es vivir,
el mundo está mal hecho,
cualquier tiempo pasado fue peor,
y me conformo;
si no echo abajo el cielo a puñetazos,
si no rompo la luz ni rasgo el aire,
si hiedo y trago tanta podredumbre,
estoy muerto: matadme una vez más.




LA BOTELLA

Dentro de esta botella cabe el mar.
Dentro de esta botella
se tambalea el cielo,
se tambalea el sol de los borrachos
con su verdad a cuestas,
con la marea de sus amarguras.
Dentro de esta botella bailan moscas
como bombardeados helicópteros,
pasean cucarachas con paraguas.
Dentro de esta botella llueve ausencia.
Su pared giratoria desfigura mis rostros,
comba mis frentes, abre mis pupilas:
hay tormentas de hachazos en su magma.
Dentro de esta botella está el vacío
del que me lleno cuando bebo y bebo.
Abandonada para el reciclaje,
yo soy esta botella.




**


-Ángel Guinda
Me he fumado la vida
Colección Visor de Poesía
España, 2026




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Ángel Guinda

(Zaragoza, 1948 - Madrid, 2022). Fue autor de una obra lírica heredera de la mejor tradición de la poesía española, pero construida con un lenguaje renovador, por lo que ha sido calificado como un raro de los Novísimos. Premio de las Letras Aragonesas en 2010 y finalista del Nacional de la Crítica o del Nacional de Poesía, ha sido traducido al inglés, francés, italiano y portugués, entre otros idiomas. Considerado un poeta indómito y vital, un desencajado de su generación, Ángel Guinda carbonizó su propia existencia hasta legar un estremecedor testimonio de la condición humana. A través de sus cincuenta años de poesía, Me he fumado la vida reúne la combustión, el humo y la ceniza de sus mejores versos, editados por primera vez en la versión que aceptó poco antes de encontrar la misma muerte que, escribiendo con intensidad, trató de descifrar: «Me he fumado la vida / como el tiempo se me ha fumado a mí / cuando huía de mi sombra, / y mi vida hecha polvo, / y el polvo que seré / bajo el árbol secreto de la muerte».