Desbandada - Verónica Aranda

Queda tu nombre por el bambudal / y en la desbandada de pájaros de junio. / En aquel perfumero que guardé por codicia / y en las hendiduras de un verso alejandrino / detenido en la tarde de verano, / cuando llegan las madres sigilosas / con ramos de astromelias. /

Desbandada - Verónica Aranda
Verónica Aranda




Verónica Aranda: “La poesía, el sentido del cosmos”

El universo poético de Verónica Aranda (Madrid, 1982) tiene origen en una geografía sensorial que recorre ciudades míticas, islas literarias, mapas maravillosos, al mismo tiempo que realiza un viaje introspectivo, donde explora la intimidad, el deseo, la memoria y el cuerpo femenino.
Cuerpo como mapa, como fruto de la naturaleza, como aroma delicado, sonido oriental, textura suave de lo imposible. Entonces, el viaje no es sólo un recorrido por un territorio a explorar sino que también es una postura política ante la vida donde dialoga con la búsqueda de identidad y la sorpresa del viaje.
La presencia de lo femenino es fundamental, situada en diversos contextos sociales, abordadas desde una mirada cómplice, solidaria y desprovista de exotismo paternalista.
Especial para Revista Tres Orillas, compartimos con Ustedes seis poemas de la gran poeta Verónica Aranda. que combinan la apertura hacia el mundo exterior, desde una interioridad madura y asombrada, de expresión profundamente musical, cuidada y femenina.

Enrique Solinas





Despertar

Nos despertó el trasiego del mercado:
los pregones, las planchas de carbón,
la mujer repudiada amasando chapatis.
De una radio estridente
llegaban las canciones de películas.

La soledad germina del hueco de dos cuerpos
tendidos en alcobas al sudeste.
No hay neutralidad en la efímera euforia
que comienza y acaba en unos muslos,
que brota en las caderas
con un destello de árboles frutales.
Porque el miedo a nombrar
precede al acto de rasgar la seda,
resbala por los hombros, es un mirlo
de esplendor en las yemas de los dedos,
el cuarzo transparente
en el que cristaliza toda entrega.

(De Cortes de luz, Rialp, Madrid, 2010)




Cuanta más claridad

Cuanta más claridad,
más he buscado en la raíz del surco.
Enfoco la mirada en la mujer
que se trenza el cabello, lo recoge y deshace
casi al final de los acantilados.

Ya no recuerda su ciudad de origen,
pero está cerca el mar y aquel zumbido
de insectos diminutos al filo del verano.

Bebe achicoria en las mañanas lánguidas
y el roce de la carne
va zurciendo en sus piernas
un deseo incompleto.

Antes de la vendimia se descalza.
Diminutos rituales
que dan sentido al cosmos.

(De Épica de raíles, Devenir, Madrid, 2016)




Mapas

Consultaba los mapas
con un bosque lluvioso en la retina
y dejaba su huella
en las contraventanas.
Si fallaban las brújulas,
si en un ardor de cal le cegaba la luz,
ella asumía el riesgo de quedarse atrapada
en una ciudad ajena.

(De Épica de raíles, Devenir, Madrid, 2016)




Ítaca desde el aire

Sobrevolamos Ítaca.
Penélope se arropa con dos sábanas.
Un viejo mapamundi
reposa sobre el lado
vacío de su lecho.

(De Dibujar una isla, Reino de Cordelia, 2017)




Mikonos

Esta isla nos recibe sobriamente.
Nombra a pacientes heroínas
en viejas villas con jardín,
y en los antros se embriaga
y aplica el carpe noctem.
Me buscas; estupor,
muy cerca de las yemas de los dedos.
El movimiento torpe
que se enquista en las ingles
nos llena de archipiélagos.

(De Dibujar una isla, Reino de Cordelia, Madrid, 2017)




Té negro ahumado

En un periplo nómada,
vi en una choza como la mujer
mecía su muñón.
Con la otra mano preparaba
té negro ahumado. Quise preservar
la luz añil de los caravansares,
el espliego en baúles,
la palabra Saigón,
pronunciada con algo de nostalgia,
al bajar del navío.

En el cuaderno de bitácora
hay espacios en blanco.
Al recordar diálogos antiguos,
interferencias de la carne al verbo.

(De Humo de té, Diputación de Soria, 2021)




Desbandada

Queda tu nombre por el bambudal
y en la desbandada de pájaros de junio.
En aquel perfumero que guardé por codicia
y en las hendiduras de un verso alejandrino
detenido en la tarde de verano,
cuando llegan las madres sigilosas
con ramos de astromelias.

No he vuelto a entrar a los establos
donde te vislumbraba.
Hay un desplazamiento
en hilandera y mito.
Algo se ramifica
en cerezo y placenta.

Miro a las barqueras a los ojos.
Una aldea flotante,
amores a distancia.

Miro a las barqueras
remar hacia el abismo imaginario.

(De Humo de té, Diputación de Soria, 2021)





***

 



Verónica Aranda

(Madrid, España, 1982). Es Doctora en Estudios artísticos, literarios y de la cultura por la Universidad Autónoma de Madrid (especialista en copla y fado) y docente. Ha recibido los premios internacionales de poesía: Antonio Carvajal, Antonio Oliver Belmás, Miguel Hernández, Ciudad de Salamanca, Luis Feria, Leonor, Ciudad de Pamplona y el accésit del Adonáis. Entre la docena de poemarios que ha publicado, destacan: Tatuaje (Hiperión, 2005), Alfama (CPJH, 2010), Épica de raíles (Devenir, 2016), Dibujar una isla (Reino de Cordelia, 2017) y Cobalto oscuro (Cénlit, 2020). La antología La rosa contra el lino (Polibea, 2023) reúne una amplia selección de su obra.
Traduce poesía portuguesa y brasileña contemporánea y a autores como António Ramos Rosa, Maria do Rosário Pedreira, Rosa Alice Branco, Maria João Cantinho, António Carlos Cortez y Salgado Maranhão.
Además, cultiva el haiku y el ensayo, y colabora como crítica literaria en revistas especializadas. Dirige la colección “Toda la noche se oyeron. Poesía Latinoamericana de ahora” en la editorial Polibea.
Ha participado en Festivales de poesía y Ferias del libro en España, Portugal, Marruecos, Túnez, India, Estados Unidos, así como en varios países de América Latina y Europa.