La vida por delante - Daniel Fernández Rodríguez

Tus cosas, derramadas por la casa: / las botas de los viernes, la ironía, / el pijama de Minnie, la Odisea / con tus ilustraciones favoritas. /

La vida por delante - Daniel Fernández Rodríguez
Daniel Fernández Rodríguez. Fotografía del autor © Miquel González De La Fuente




Daniel Fernández Rodríguez

 

 

La vida por delante

 

 

 


NOCHE BUENA

 A Basilisa Rubio Vargas

 

Para mí se trataba

de recobrar la Navidad,

ya fueran los cencerros en la nieve

o aquel castillo de los Lego.

El 24 estaba aquí

y tú venías achacosa,

dispuesta un año más para el invierno.

En el salón sonaban villancicos

(Campanas de Belén…),

y las noticias de Israel y Gaza

(… ¿Qué nuevas me traéis? )

ardían en los dedos.

Fue entonces cuando, abuela,

dijiste aquello por lo bajo:

«Yo solo sé lo que sabía».

 

 


CÁRCEL DE AMOR EN TIEMPOS DE POSTDOC

(De vita philologica)

 

Tus cosas, derramadas por la casa:

las botas de los viernes, la ironía,

el pijama de Minnie, la Odisea

con tus ilustraciones favoritas.

Tú, en un avión de nuevo rumbo a Roma,

dispuesta a dedicar todos tus días

(mira que darme celos con don Pedro…)

a Clarín, Segismundo y compañía.

Y yo: «Vuelve, corsaria, y echa el cierre

a esta horrible novela bizantina,

que —a ver si dicho así por fin te enteras—

te me llevas cautiva el alma mía».

 

 


OHUHU 120-COLOR MARKER SET

 

Sentado en el balcón,

te veo al otro lado del cristal.

Te miro, mejor dicho

(que ver, te veo siempre: escrito está en mi alma…),

mientras pintas

con tus rotuladores predilectos,

y pienso que qué suerte

—ahora que la vida va a lo suyo,

lo suyo, que es pasar—

tenerte aquí, tan concentrada,

tenerte a ti contigo,

y tú venga a pintar la tarde de colores

y una nube que ríe mientras llueve

y a doña Caracol (col, col, le tarareas…),

que sale a presumir

de un cutis envidiable verde oliva,

cuando, de pronto, alzas

la vista y te sonrojas,

como quien se creía

sola en ese universo al que das vida.

 

 


ESCONDITE INGLÉS

 

Cómo quisiera ser un chopo.

Un señor chopo, viejo y elegante,

con el aire en las ramas y en las ramas los pájaros.

Alto y solo en el valle

dando sombra a los míos (el arroyo, la hierba,

las luces que declinan),

mirando al horizonte siempre el mismo,

a la peña que espera despaciosa,

y tal vez a este niño que se acerca,

posa sus manos en mi tronco y

un, dos, tres, ya:

el tiempo se detiene en esta tarde

y ya solo mis hojas por el aire.

 

 


EL VIEJO TEMA DE LA ROSA

Amago de la humana arquitectura.
Sor Juana Inés de la Cruz

 

Describir, por ejemplo, ciertas cosas:

que el ruboroso rojo del ocaso

sabe a un verano azul cuando olorosa

me llevas tras tus pasos.

Pero cómo escribir sobre ti, rosa

que yo no tengo entre las manos,

sin acordarme de esas otras,

símbolo apenas del pasado.

Así también tú al cabo:

no más que temblorosas

sílabas sobre el blanco

de una hoja.

 

 

 

**

 

-Daniel Fernández Rodríguez
La vida por delante
Colección Visor de Poesía
España, 2026


 

Daniel Fernández Rodríguez

La vida por delante es el tercer libro de poemas de Daniel Fernández Rodríguez (Barcelona, 1988), autor asimismo de Las nubes se levantan (2022, Premio Emilio Prados) y Las cosas en su sitio (2018, Premio Antonio Colinas). Doctor en Filología Española, Daniel Fernández es profesor en la Universidad de Valencia, donde enseña literatura del Siglo de Oro.
Desde su propio título, La vida por delante es toda una declaración de intenciones: canto exultante a la vida, sí, pero también conciencia herida de su paso presuroso y, ante todo, firme apuesta por el porvenir. Fiel a su tradición, la de nuestros clásicos, en La vida por delante Daniel Fernández aborda algunos de los temas más recurrentes en su obra poética (la celebración del amor cotidiano, la búsqueda de un refugio en las raíces rurales, el regreso de la niñez), pero nos invita asimismo a recorrer fantásticas ensoñaciones y recovecos familiares. La poesía, que es terreno fértil para la evocación, lo es también para plantar un par de sillas, tender una mano cómplice al lector y sentarse juntos a mirar las cosas de la vida.