Rostros en el fuego - Lewis Carroll

La noche se desliza, triste y lenta: / en estas rojas brasas que agonizan / vienen y van las formas de la Fantasía.

Rostros en el fuego - Lewis Carroll
Lewis Carroll



Rostros en el fuego





(Traducción al español de Raquel Lanseros)




LÁGRIMAS

Más de sesenta años,
menos de un siglo,
mi vida eran las lágrimas
y los suspiros.

Me preguntaba yo si un individuo
alguna vez sería,
que tocase el violín
cargado de alegría.

Toqué un pífano roto,
canté en tono apagado.
Y me quedé por siempre
mohíno y desdichado.




TEARS

For more than sixty years,
Less than a hundred,
I lived in sighs and tears
And often wondered,

If I should ever be
An indiwiddle,
Brim-full of jollity,
Playing a fiddle.

I played a broken fife,
And sung in a dull key.
Thus remained for
life
Wretched and sulky.


*


MALENTENDIDOS

Si hubiera tenido en mente algo así,
te lo habría dicho mucho antes,
pero al no hacerlo, tú tendrías
que no haberme preguntado nunca más,
porque enseñar a quien ya está enseñado
ha sido siempre un terrible fastidio.

Ahora para empezar mi argumentación,
razonaré una observación,
a la cual se han inclinado reyes
al luchar por dominar una nación,
y hasta el desgraciado que no paga renta
puede con ella resolver una ecuación.

Su verdad es tal, que la fuerza de la razón
no sirve para desafiar su poder,
ni tan siquiera el sol en el verano
disipa una llovizna tan amable
como ésta, y quien la ve, la sigue viendo
más allá, hasta una pérgola soleada—
Que nunca más, cuando ignorancia es traición
sea la sabiduría agria y fría.




MISUNDERSTANDINGS

If such a thing had been my thought,
I should have told you so before,
But as I didn’t, then you ought
To ask for such a thing no more,
For to teach one who has been taught
Is always thought an awful bore.

Now to commence my argument,
I shall premise an observation,
On which the greatest kings have leant
When striving to subdue a nation,
And e’en the wretch who pays no rent
By it can solve a hard equation.

Its truth is such, the force of reason,
Can not avail to shake its power,
Yet e’en the sun in summer season
Doth not dispel so mild a shower
As this, and he who sees it, sees on
Beyond it to a sunny bower—
No more, when ignorance is treason,
Let wisdom’s brows be cold and sour.


*


SOLEDAD

Adoro la quietud del bosque,
amo la música de los riachuelos,
y me encanta tumbarme pensativo
sobre cualquier colina silenciosa.

Sigilosos, bajo la bóveda de árboles,
pasan murmullos de cresta plateada;
como un arroyo imitador, la brisa
susurra entre la hierba.

Aquí obtengo el alivio del mundo,
ni desprecio humano ni pisadas bruscas
llegan para arruinar la paz sagrada
de esta maravillosa soledad.

Aquí las lágrimas calladas que derramo
arrullan al descanso mi espíritu afligido,
como los niños sollozan y se duermen
sobre un pecho de madre.

Pero cuando termina la hora amarga,
y el dolor palpitante se sosiega,
¡nada más dulce que tumbarse solo
sobre cualquier colina silenciosa!

Vivir las alegrías que un día fueron,
apartar de la vista el mundo frío,
y derribar la imagen estéril de la vida
con tintes de la luz del arco iris.

Porque, ¿qué es para el hombre el regalo del aire,
si la tristeza es su destino abajo,
si nuestro tiempo que acaba en la muerte
está oscuro con nubes de infortunio?

¿Pudiera el pobre paso de una hora
compensar años de dolorosa angustia—
la fragancia de una flor solitaria
alegrar todo el monte?

¡Tus doradas horas de joven primavera
de inocencia, de amor y de verdad!
¡Radiante, más allá del pensamiento,
Tú, sueño de hadas de la juventud!

Daría la riqueza apilada por los años,
el lento resultado del declive del tiempo,
por ser de nuevo un niño
por un día luminoso de verano.


*


SOLITUDE

I love the stillness of the wood:
I love the music of the rill:
I love to couch in pensive mood
Upon some silent hill.

Scarce heard, beneath yon arching trees,
The silver —crested ripples pass;
And, like a mimic brook, the breeze
Whispers among the grass.

Here from the world I win release,
Nor scorn of men, nor footstep rude,
Break in to mar the holy peace
Of this great solitude.

Here may the silent tears I weep
Lull the vexed spirit into rest,
As infants sob themselves to sleep
Upon a mother's breast.

But when the bitter hour is gone,
And the keen throbbing pangs are still,
Oh, sweetest then to couch alone
Upon some silent hill!

To live in joys that once have been,
To put the cold world out of sight,
And deck life's drear and barren scene
With hues of rainbow light.

For what to man the gift of breath,
If sorrow be his lot below;
If all the day that ends in death
Be dark with clouds of woe?

Shall the poor transport of an hour
Repay long years of sore distress—
The fragrance of a lonely flower
Make glad the wilderness?

Ye golden hours of Life's young spring,
Of innocence, of love and truth!
Bright, beyond all imagining,
Thou fairy-dream of youth!

I'd give all wealth that years have piled,
The slow result of Life's decay,
To be once more a little child
For one bright summer day.


*


EMOCIONES

Incierto era su confuso paso,
sombríos sus ojos inyectados en sangre:
miré su rostro con asombro,
con asombro muy grande lo miré.

Demacradas sus pálidas mejillas,
demacrada su frente:
me parece oírlo hablar de nuevo,
me parece oírlo ahora.

Cruzar su solitario cuarto
con puños apretados,
acercarse con ojos brillantes y espantosos
a través de la neblina negra.

Golpearse la frente con desesperación,
y pisotear el suelo,
me parece escuchar su voz ahora,
con ese tono solemne una vez más.

“Cogí la pluma sin cuidado”,
dijo entre profundos suspiros,
“y la asquerosa me escupió la tinta,
justo entre los dos ojos”.




THRILLINGS

Uncertain was his hazy pace,
His blood shot eye was dim:
I gazed in wonder on his face,
In wonder gazed on him.

All haggard was his cold-pale cheek,
All haggard was his brow:
Me thinks again I hear him speak,
Me thinks I hear him now.

As he paced across his lonely room
With tightly clenched fist,
As his glaring eyes did hideous loom,
Through the blackly gathering mist.

As with desperate hand he struck his brow,
And stamped upon the floor,
Me thinks I hear his accents now,
In solemn tone once more,

“I gave my pen a careless flirt,”
He said midst deep-drawn sighs,
“And the scratchy thing the ink did spirt,
Right into both my eyes.”



*


ROSTROS EN EL FUEGO

La noche se desliza, triste y lenta:
en estas rojas brasas que agonizan
vienen y van las formas de la Fantasía.

Una granja-isla —mares de maíz anchos
mecidos por la errante brisa de la mañana—
el entrañable sitio donde yo nací.

La imagen se disipa en su lugar:
y creo adivinar entre las llamas
el incierto semblante de una cara.

Ahora es una forma algo infantil—
rojos labios de besos y mohines—
y rizos de elfo entre la tormenta.

Ahora es una doncella dulce y seria,
medio asustada por su propia belleza,
encogida, suplicando un indulto.

Era joven el tiempo y la vida era amable,
cuando acerté a ver esa silueta de hada,
su pelo oscuro flotando en la tormenta;

Veloz y libre sonaba mi latido,
la última vez que vi la dulce dama—
su última mano habitar sobre la mía.

Aquellos rizos de agua encanecieron,
y distante y extraña está ella
que podría haber sido mía a día de hoy.

Que habría podido ser mía, mi amada,
durante muchos años felices—
podría haberse sentado aquí a mi lado.

Inmutable a través de la cambiante escena,
el susurro espectral resuena en medio,
el oscuro estribillo de “podría haber sido”.

Se acabó la carrera que pude haber corrido,
las gestas que podría haber hecho ya pasaron,
marchito está el laurel que pude haber ganado.

Ya se apaga la última parpadeante llama;
la visión de los días ya pasados
se desvanece aunque quiera verla.

Las imágenes con su luz rojiza
cambian al blanco del polvo y la ceniza,
y yo me quedo a solas con la noche.




FACES IN THE FIRE

The night creeps onward, sad and slow:
In these red embers’ dying glow
The forms of Fancy come and go.

An island-farm —broad seas of corn,
Swayed by the wandering breath of morn—
The happy spot where I was born.

The picture fadeth in its place;
Amid the glow I seem to trace
The shifting semblance of a face.

'Tis now a little childish form—
Red lips for kisses pouted warm—
And elf-locks tangled in the storm.

'Tis now a grave and gentle maid,
At her own beauty half afraid,
Shrinking, yet willing to be stayed.

Oh, time was young, and life was warm,
When first I saw that fairy form,
Her dark hair tossing in the storm;

And fast and free these pulses played,
When last I met that gentle maid—
When last her hand in mine was laid.

Those locks of jet are turned to grey,
And she is strange and far away,
That might have been mine own to-day—

That might have been mine own, my dear,
Through many and many a happy year—
That might have sat beside me here.

Ay, changeless through the changing scene,
The ghostly whisper rings between,
The dark refrain of “might have been.”

The race is o’er I might have run,
The deeds are past I might have done,
And sere the wreath I might have won.

Sunk is the last faint, flickering blaze;
The vision of departed days
Is vanished even as I gaze.

The pictures with their ruddy light
Are changed to dust and ashes white,
And I am left alone with night.



*


-Gentileza de Valparaíso ediciones (Del libro POEMS. Traducido por Raquel Lanseros)



**



Lewis Carroll

(1832–1898), seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson, fue un escritor, matemático y fotógrafo inglés, nacido en Daresbury y profesor en la Universidad de Oxford.
Es reconocido como uno de los grandes autores de la literatura fantástica y del nonsense victoriano.
Su obra más célebre, Alicia en el país de las maravillas (1865), surgió de historias que inventaba para entretener a Alice Liddell.
En este libro combinó lógica, juegos de palabras y situaciones absurdas que revolucionaron la literatura infantil.
Su continuación, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871), profundiza en un mundo estructurado como un tablero de ajedrez.
También escribió poemas como La caza del Snark (1876), obra destacada del nonsense.
Entre sus textos destacan Alicia en el país de las maravillas, A través del espejo, y La caza del Snark.
Además de su carrera literaria, fue un brillante lógico y autor de tratados matemáticos.
Carroll mantuvo una vida reservada, marcada por su interés en la infancia, la lógica y la imaginación.
Su legado ha influido en la literatura, el cine y la cultura popular hasta la actualidad.