Canción del mundo - Hilda Hilst

Como si fuera a perderte, así te quiero. / Como si no te viera (granos dorados / Bajo un cielo amarillo), así te percibo abruptamente / Inamovible, y te respiro por completo / Un arcoíris de aire en aguas profundas. /

Canción del mundo - Hilda Hilst
Hilda Hilst

Canción del mundo



(Selección y traducción de Floriano Martins)






AMAVISSE

Como si fuera a perderte, así te quiero.
Como si no te viera (granos dorados
Bajo un cielo amarillo), así te percibo abruptamente
Inamovible, y te respiro por completo
Un arcoíris de aire en aguas profundas.

Como si me permitieras todo lo demás,
Me fotografío en rejas de hierro
Ocre, alto, y yo diluido y mínimo
En la disolución de cada despedida.

Como si fuera a perderte en trenes, en estaciones
O dando vueltas en círculo de aguas
Quitando pájaro, así te añado a mí:
Inundado de redes y anhelos.




AMAVISSE

Como se te perdesse, assim te quero.
Como se não te visse (favas douradas
Sob um amarelo) assim te apreendo brusco
Inamovível, e te respiro inteiro
Um arco-íris de ar em águas profundas.

Como se tudo o mais me permitisses,
A mim me fotografo nuns portões de ferro
Ocres, altos, e eu mesma diluída e mínima
No dissoluto de toda despedida.

Como se te perdesse nos trens, nas estações
Ou contornando um círculo de águas
Removente ave, assim te somo a mim:
De redes e de anseios inundada.



*



[NOSOTROS, POETAS Y AMANTES]

Nosotros, poetas y amantes
¿qué sabemos del amor?
Tenemos asombro en nuestras retinas
ante la muerte y la belleza.
Somos humanos y frágiles
pero sobre todo, solos.

Somos enemigos.
Enemigos con muros
de sombra sobre sus hombros.
Y soñamos. A veces
nos tomamos de la mano con los que
lloran.
(los que nunca lloraron por nosotros)

¡Ay, hermanos míos!
¡Ay de los que nos aman!
y que, por amor a nosotros, se pierden.
¡Ay, podríamos amar a un hombre!
o a una mujer o a una cosa...
Pero ante nosotros, el tiempo
se consume, desaparece y no se detiene.

Escucha: ¡que tus ojos se inunden!
¡De lágrimas y agua de todo el mundo!
Somos humanos y frágiles,
pero sobre todo, estamos solos.




[NÓS, POETAS E AMANTES]

Nós, poetas e amantes
o que sabemos do amor?
Temos o espanto na retina
diante da morte e da beleza.
Somos humanos e frágeis
mas antes de tudo, sós.

Somos inimigos.
Inimigos com muralhas
de sombra sobre os ombros.
E sonhamos. Às vezes
damos as mãos àqueles
que estão chorando.
(os que nunca choraram por nós)

Ah, meus irmãos e irmãs...
Ai daqueles que nos amam
e que por amor de nós se perdem.
Ah, pudéssemos amar um homem
ou uma mulher ou uma coisa...
Mas diante de nós, o tempo
se consome, desaparece e não para.

Ouvi: que vossos olhos se inundem
de pranto e água de todo o mundo!
Somos humanos e frágeis
mas antes de tudo, sós.



*



VIDA DE MI ALMA:

Recorrí casas y paisajes
Buscándome a mí mismo, a mi ser más querido.
Recorrí los escombros de la tarde
Hojas ennegrecidas, brotes, corteza
Papeles de tierra y tinta bajo los árboles
Nichos donde nos confesamos, plazas.

Volví a ver a los perros. No eran los mismos. Otros
De igual destino, locos, tristes,
Nosotros dos, mi odio-amor, atravesando
Cenizas y muros, el curso de la vida.

Busqué luz y amor. Humano, atento
Como quien busca la boca en los confines de la sed.
Recorrí nuestras construcciones, ladrillos
Queridos, la arena de los días.

Y todo lo que encontré, te lo digo ahora:
Otro alguien sin rostro. Tosco. Ciego.
El arquitecto de estas trampas.




VIDA DA MINHA ALMA:

Recaminhei casas e paisagens
Buscando-me a mim, minha tua cara.
Recaminhei os escombros da tarde
Folhas enegrecidas, gomos, cascas
Papéis de terra e tinta sob as árvores
Nichos onde nos confessamos, praças.

Revi os cães. Não os mesmos. Outros
De igual destino, loucos, tristes,
Nós dois, meu ódio-amor, atravessando
Cinzas e paredões, o percurso da vida.

Busquei a luz e o amor. Humana, atenta
Como quem busca a boca nos confins da sede.
Recaminhei as nossas construções, tijolos
Pás, a areia dos dias.

E tudo que encontrei te digo agora:
Um outro alguém sem cara. Tosco. Cego.
O arquiteto dessas armadilhas.



*



[CANCIÓN DEL MUNDO]

Canción del mundo
perdido en tu boca.

Canción de las manos
que permanecieron en mi cabeza.

Eran tuyas y parecían alas.

Parecían alas
que hacía tiempo que anhelaban descansar.

Una canción indefinida
creada en la soledad
de todos los solitarios.

Los hombres buenos
me preguntaron
qué había sido de la vida.

Sigue igual.
Angustiosamente quieta.

¿Qué fue de la ternura de quienes amaban...?

Se quedó en mi cabeza,
pero tus manos que parecían alas.

Que parecían alas.




[CANÇÃO DO MUNDO]

Canção do mundo
perdida na tua boca.

Canção das mãos
que ficaram na minha cabeça.

Eram tuas e pareciam asas.

Pareciam asa
que há muito quisessem repousar.

Canção indefinida
feita na solidão
de todos os solitários.

Os homens de bem
me perguntaram
o que foi feito da vida.

Ela está parada.
Angustiadamente parada.

O que foi feito
da ternura dos que amaram...

Ficou na minha cabeça,
mas tuas mãos que pareciam asas.
Que pareciam asas.



*



DEL DESEO

En memoria de
Apolonio de Almeida Prado Hilst
mi padre

¿Quién eres?, le pregunté al deseo.
Respondió: lava. Luego polvo. Luego nada.



I

Porque hay deseo en mí, todo resplandece.
Antes, lo cotidiano era un pensamiento de alturas
Buscando a Ese Otro, decantado
Sordo a mi ladrido humano.
Vigoroso y sudoroso, porque nunca fueron hechos.
Hoy, carne y hueso, laborioso, lascivo
Tomas mi cuerpo. Y qué descanso me das
Después de las fatigas. Soñaba con acantilados
Cuando tenía el jardín aquí a mi lado.
Pensaba en escaladas sin senderos.
Extasiado, me acuesto contigo
En lugar de gemir ante la Nada.


II

Verte. Tocarte. Qué esplendor de máscaras.
Qué diseños y muecas en tu rostro
Como los vehementes frisos de alfombras antiguas.
Qué sombrío te vuelves si repito
El camino sinuoso que sigo: un deseo
Sin dueño, una adoración vívida pero libre hacia ti.
Y qué oscuro me vuelvo si devoras de mí
Palabras y residuos. Me invaden hambrientos
Agonías de gran densidad, lunas borrosas,
Cuchillos, tormenta. Verte. Tocarte.
Sensibilidad.
Crueldad.


III

Mi desorden se aferra a tu boca.
Mi vasto deseo.
Lo imposible se convierte en orden.
Aferrado a tu boca, pero desenfrenado,
Arduo
Constructor de ilusiones, te examino con avidez,
Como si fueras a morir pegada a mi boca.
Como si fueras a nacer,
Y fueras el día magnánimo,
Yo te sorbo con exceso a la luz del amanecer.


IV

Si te digo que vi un pájaro
Sobre tu sexo, ¿deberías creerme?
Y si no es verdad, el Universo no cambiará nada.
Si te digo que el deseo es Eternidad,
porque el instante arde sin cesar,
¿Deberías creerme? Y si no es verdad,
Tantos lo han dicho que tal vez podría serlo.
En el deseo vienen las sofomanías, los adornos,
Insolencia, vergüenza.
Y ahora te digo que hay un pájaro
Volando sobre el Tejo. ¿Por qué no puedo
Esparcir inocencia y poesía,
Huesos, sangre, carne, el ahora
Y todo esto dentro de nosotros que se deformará?


V

Hay noche, y hay oscuridad.
La noche es el corazón velado de Dios
Aquello que, por modestia, ya no busco.
La oscuridad es cuando te alejas o dices
Que viajas, y un sol helado
Petrifica mi rostro y me libera
De la fidelidad y la conjuración. El deseo
El de la carne, no me asusta.
Cuando me llegó, tampoco me abruma.
¿Sabes por qué? Luché con Él.
Y tampoco fui su lacayo.


VI

Ese Otro
No vio mi gran inmensidad.
Nada le bastaba.
Ni siquiera los cantos de fuego.
Y ahora, vanidoso, te parezco arrogante, magnífico.
Y follas como quien muere en la última conquista.
Y ardes como yo deseaba arder con santidad.
(Y hay luz en tu carne y palpitas.)
Ah, ¿por qué me veo vasto e inflexible?
Deseando un deseo vecino.
¿De un Hambre furioso y obsesivo?


VII

Recuerda que hay un anhelo doloroso.
Y de cansancio que llaman amor.
Y otro de tulipanes y espejos.
Licencioso, indigno, que llaman deseo.
Hay un camino equivocado, un arrastrarse.
Hacia los vientos, los latigazos.
Y un único torbellino extraordinario.
¿Por qué siempre me quieres en los espejos?
En ese camino equivocado, en el polvo de lo imposible.
¿Si solo quiero vivir en tus venas?


VIII

Si estás ausente, hay muros dentro de mí.
La frialdad de las calles duras
Y el tembloroso marchitamiento de los helechos culantrillo.
¿Así que me amas?, empiezas a preguntar.
Y repito que hay muros, frialdad
Hay comida, y sin embargo no hay llama.
EL DESEO es un todo resplandeciente de caricias
Una boca sin forma, en un Caracol de Fuego.
EL DESEO es una palabra con la viveza de la sangre
Y otra con la ferocidad de un solo Amante.
EL DESEO es Otro. Un torbellino que me habita.


IX

¿Y por qué querrías mi alma
En tu cama? Pronuncié palabras fluidas, deliciosas, ásperas,
obscenas, porque así nos gustaba.
Pero no mentí sobre el disfrute, el placer, la lujuria
Ni omití que el alma está más allá, buscando
Aquel Otro. Y te repito: ¿por qué querrías
mi alma en tu cama? Alégrate con el recuerdo del coito y los éxitos.
O tiéntame de nuevo. Oblígame.


X

Pulsas como si las mariposas fueran de carne.
¿Y qué significa eso?, preguntas.
Digo que así debería empezar mi poema.
Luego te quejas de que nunca estoy contigo.
De que espontáneamente lanzo versos al aire.
O de que hablo de pinos escoceses, esos.
Que Talleyrand anhelaba cuidar.
O incluso cuando grito o me desmayo.
Adivinas sonrisas, códigos, conspiraciones.
Dices que debo tenerlos en mi reverso.
Bueno, tal vez.
Para pensar en el Otro, delira o versifico.
Pensar en ÉL es burla. ¿No lo sabes? EL DESEO ES INCORPÓREO.



*



DO DESEJO

À memória de
Apolonio de Almeida Prado Hilst
meu pai

Quem és? Perguntei ao desejo.
Respondeu: lava. Depois pó. Depois nada.



I

Porque há desejo em mim, é tudo cintilância.
Antes, o cotidiano era um pensar alturas
Buscando Aquele Outro decantado
Surdo à minha humana ladradura.
Visgo e suor, pois nunca se faziam.
Hoje, de carne e osso, laborioso, lascivo
Tomas-me o corpo. E que descanso me dás
Depois das lidas. Sonhei penhascos
Quando havia o jardim aqui ao lado.
Pensei subidas onde não havia rastros.
Extasiada, fodo contigo
Ao invés de ganir diante do Nada.


II

Ver-te. Tocar-te. Que fulgor de máscaras.
Que desenhos e rictus na tua cara
Como os frisos veementes dos tapetes antigos.
Que sombrio te tornas se repito
O sinuoso caminho que persigo: um desejo
Sem dono, um adorar-te vívido mas livre.
E que escura me faço se abocanhas de mim
Palavras e resíduos. Me vêm fomes
Agonias de grandes espessuras, embaçadas luas,
Facas, tempestade. Ver-te. Tocar-te.
Cordura.
Crueldade.


III

Colada à tua boca a minha desordem.
O meu vasto querer.
O incompossível se fazendo ordem.
Colada à tua boca, mas descomedida
Árdua
Construtor de ilusões examino-te sôfrega
Como se fosses morrer colado à minha boca.
Como se fosse nascer
E tu fosses o dia magnânimo
Eu te sorvo extremada à luz do amanhecer.


IV

Se eu disser que vi um pássaro
Sobre o teu sexo, deverias crer?
E se não for verdade, em nada mudará o Universo.
Se eu disser que o desejo é Eternidade
Porque o instante arde interminável
Deverias crer? E se não for verdade
Tantos o disseram que talvez possa ser.
No desejo nos vêm sofomanias, adornos,
Impudência, pejo.
E agora digo que há um pássaro
Voando sobre o Tejo. Por que não posso
Pontilhar de inocência e poesia
Ossos, sangue, carne, o agora
E tudo isso em nós que se fará disforme?


V

Existe a noite, e existe o breu.
Noite é o velado coração de Deus
Esse que por pudor não mais procuro.
Breu é quando tu te afastas ou dizes
Que viajas, e um sol de gelo
Petrifica-me a cara e desobriga-me
De fidelidade e de conjura. O desejo
Esse da carne, a mim não me faz medo.
Assim como me veio, também não me avassala.
Sabes por quê? Lutei com Aquele.
E dele também não fui lacaia.


VI

Aquele
Outro não via minha muita amplidão.
Nada LHE bastava.
Nem ígneas cantigas.
E agora vã, te pareço soberba, magnífica
E fodes como quem morre a última conquista
E ardes como desejei arder de santidade.
(E há luz na tua carne e tu palpitas.)
Ah, porque me vejo vasta e inflexível
Desejando um desejo vizinhante
De uma Fome irada e obsessiva?


VII

Lembra-te que há um querer doloroso
E de fastio a que chamam de amor.
E outro de tulipas e de espelhos
Licencioso, indigno, a que chamam desejo.
Há o caminhar um descaminho, um arrastar-se
Em direção aos ventos, aos açoites
E um único extraordinário turbilhão.
Porque me queres sempre nos espelhos
Naquele descaminhar, no pó dos impossíveis
Se só me quero viva nas tuas veias?


VIII

Se te ausentas há paredes em mim.
Frieza de ruas duras
E um desvanecimento trêmulo de avencas.
Então me amas? te pões a perguntar.
E eu repito que há paredes, frieza
Há, alimentos, e nem por isso há chama.
DESEJO é um Todo lustroso de carícias
Uma boca sem forma, em Caracol de Fogo.
DESEJO é uma palavra com a viveza do sangue
E outra com a ferocidade de Um só Amante.
DESEJO é Outro. Voragem que me habita.


IX

E por que haverias de querer minha alma
Na tua cama? Disse palavras líquidas, deleitosas, ásperas,
Obscenas, porque era assim que gostávamos.
Mas não menti gozo prazer lascívia
Nem omiti que a alma está além, buscando
Aquele Outro. E te repito: por que haverias
De querer minha alma na tua cama?
Jubila-te da memória de coitos e acertos.
Ou tenta-me de novo. Obriga-me.


X

Pulsas como se fossem de carne as borboletas.
E o que vem a ser isso? perguntas.
Digo que assim há de começar o meu poema.
Então te queixas que nunca estou contigo
Que de improviso lanço versos ao ar
Ou falo de pinheiros escoceses, aqueles
Que apetecia a Talleyrand cuidar.
Ou ainda quando grito ou desfaleço
Advinhas sorrisos, códigos, conluios
Dizes que os devo ter nos meus avessos.
Pois pode ser.
Para pensar o Outro, eu deliro ou versejo.
Pensá-LO é gozo. Então não sabes? INCORPÓREO É O DESEJO.




***




Hilda Hilst

(Brasil, 1930-2004). Cuando soltamos las anclas y nos dejamos guiar por el viento, descubrimos que solo lo inesperado fija sus símbolos en la carne del tiempo, que solo la alianza más completa con el azar puede aceptar el destino como consecuencia de todo lo que amamos, de todo aquello a lo que nos entregamos. La poesía enseña a Eros a danzar. Hilda Hilst enseña al mundo a sentir. No hay impotencia ni culpa en el mundo que esculpió con sus versos, porque el verdadero tormento no es una representación de lo divino, sino de la irresistible idea del misterio. En ella, el misterio es también carnal y profano. Su tradición es la de la iluminación absoluta, donde la perfección viene dictada tanto por lo que recordamos como por lo que olvidamos. Solo el tacto —la forma y sus diseños— alcanza la inmortalidad. En ella, la creación flota en medio del desierto. Es guía e ilusión. Es el huevo diabólico del doble. Poeta, dramaturga, narradora, cronista, su obra profundiza intensamente en la relación entre erotismo y misticismo. Hilda participó activamente en la comunicación con los muertos utilizando diversos dispositivos electrónicos, incluidos teléfono, radio y computadora. Entre sus libros, destacan, en poesía: Roteiro do silêncio (1959), Da morte: Odes mínimas (1980), Poemas malditos, gozosos e devotos (1984), Amavisse (1989) y Cantares do Sem Nome e de Partidas (1995); en ficción: A obscena senhora D (1982), O caderno rosa de Lora Lamby (1990) y Estar sendo/Ter sido (1997); y en teatro: A possessa (1967), Aves da noite (1968) y O verdugo (1969).