No consta en actas - Miguel Barqueriana
Esta no es una pipa / ni éste es el segundo verso / ni a Dios le sangra la nariz / ni tú lo estás leyendo. /
Miguel Barqueriana
No consta en actas
Réquiem
Aquí los muertos cantan, lloran,
nos susurran de que murieron.
Murmuran por el orificio de la bala.
Sus corazones son peces epilépticos.
Aquí no hay viento, son los muertos
los que agitan los castaños.
911
Mi hijo Abel no llegó a dormir anoche.
…nunca hizo esto antes.
Él y su hermano Caín fueron a una fiesta
de un amigo de ellos, un tal Yahveh.
No, Caín se regresó aparte,
ahora duerme en su cuarto.
…a veces se queda en otras casas,
pero siempre, siempre avisa.
Nocturno de flauta para cañerías
Sí, Maïakovski, yo puedo tocar ese nocturno.
Y todas las cañerías de la ciudad serán mis flautas
cuando azote las puertas sangrantes con mi música:
coro de súplica in crescendo. Un toque de queda
marcará el compás inquisitorio de mi tempo.
De pronto, me acompaña el aullar de las patrullas,
luego, de la nada, un grito sostenido de ambulancia.
Germen de rabia
En los pastizales de los campos
minados de Camboya,
entre ruinas y raíces esqueléticas,
nacen árboles
de los que cuelgan
brazos y piernas ortopédicas.
La traición de las imágenes
Esta no es una pipa
ni éste es el segundo verso
ni a Dios le sangra la nariz
ni tú lo estás leyendo.
Veinte poemas de odio y un corrido desafinado
El título de este poema es un truco de mercadotecnia,
como esas chicas en tacones y bikini
que modelan sobre un coche deportivo.
Sólo quería comentar que en sus películas de acción
Mario Alamada no escribe poemas de amor
porque si se descuida lo atacan por la espalda.
Licor
Es sabido que en la boda de Caná se acabó el vino,
y Jesús, que se encontraba entre los invitados
—no se sabe si por presumir o si lo creyó indispensable—,
convirtió el agua en vino para seguir la fiesta hasta el amanecer.
Allí se creó, por mandato divino,
la primera barra libre que registra la historia
y, lo que es más,
la primera adulteración de las bebidas.
Cosecha
Si un día desprendes esta página del libro,
la abultas
con especial énfasis
donde se disloca la palabra Muerte
y la exprimes sobre una copa,
verás cómo se llena con la sangre de mi hermano.
Fantasmas
La ciudad se tupió de fantasmas.
Fantasmas legitimados por la nota roja,
sus tres misas y una tumba de mármol;
Fantasmas dudosos, de desaparecidos
que matan cien veces los rumores,
que rescata, con escalofríos, la esperanza.
Epílogo
Seca el cadáver de una mariposa.
Hazla polvo entre tus dedos.
Corre la cortina de manera
que sólo entre un sable de luz.
Lanza el polvo contra el resplandor.
No pasará nada,
pero es una bella forma de mirar el porvenir.
-Del libro Sarajevo, incluido en la antología Pequeñas dosis de veneno, publicado por la editorial Tres Orillas en su colección Poesía latinoamericana.
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Miguel Barquiarena
(Tamaulipas, México, 1975). Autor de los libros Idilios extraños (Premio Regional de Literatura del Noreste, 2004), Estigmas (Premio Tamaulipas de Poesía 2007), El amor según la motosierra (Premio Tamaulipas de Cuento 2007), Bestias domésticas (Premio de Publicación Editorial para Obra Escrita, 2010), A Darwin con afecto (Premio Estatal de Poesía Juan B. Tijerina, 2015), Malos alumnos (Premio Nacional de Cuento de Sonora, Gerardo Cornejo, 2016), Sarajevo (Premio Nacional de Poesía Juegos Florales Ramón López Velarde, 2018), Variaciones sobre una mosca desde el Infierno del otro (Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez, 2018), Matrioshkas (Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2019), Poemas que hubiera escrito Bob Dylan (Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2019), Piezas nihilistas (Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2021), La caza del falso Médici (Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante 2022), Siete postales rotas (Premio Internacional de Poesía Bitácora de Vuelos Ediciones 2023), El séptimo círculo (Premio Bellas Artes de Minificción Sonora Edmundo Valadés 2024), Ensayo intravenoso sobre el jazz (Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide 2024).
