La vejez de Narciso - Enrique Lihn

Narciso ya no busca su imagen sino su propia desaparición, repetida en cada fragmento como un eco que se aleja de sí mismo. Hay algo casi físico en esa acumulación de miradas que terminan por vaciar lo ya visto, dejando apenas una ausencia que se sostiene frente al cristal astillado.

La vejez de Narciso

Me miro en el espejo y no veo mi rostro.
He desaparecido: el espejo es mi rostro.
Me he desaparecido;
porque de tanto verme en este espejo roto
he perdido el sentido de mi rostro
o, de tanto contarlo, se me ha vuelto infinito
o la nada que en él, como en todas las cosas,
se ocultaba, lo oculta,
la nada que está en todo como el sol en la noche
y soy mi propia ausencia frente a un espejo roto.


Enrique Lihn (Chile, 1929 – 1988). Poeta, novelista, ensayista y crítico literario. Figura imprescindible de la poesía latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX. Miembro de la llamada generación del 50, junto a escritores como Efraín Barquero, Jorge Teillier y Rolando Cárdenas, entre otros. Fue profesor del Departamento Humanístico de la Universidad de Chile. En 1965 viajó a París becado por la Unesco. Posteriormente vivió en Cuba y EE.UU., gracias a la beca Guggenheim obtenida en 1978. Entre sus poemarios destacan: Nada se escurre (1949), Poemas de este tiempo y de otro (1955), La pieza oscura (1963), Poesía de paso (1966), Escrito en Cuba (1969), París, situación irregular (1977), A partir de Manhattan (1979), El Paseo Ahumada (1983) y Diario de muerte (1989). De los diversos reconocimientos obtenidos sobresalen el Premio Municipal de Poesía 1970 por su obra La musiquilla de las pobres esferas y el Premio Casa de las Américas de Cuba por su obra Poesía de paso en 1966. Porque escribí es el título de la antología publicada por el Fondo de Cultura Económica en 1995.