Memoria infinita - Hernán Tenorio
Corro entre choclos / soy el mapache / embriagado por el sol / de la playa / y la cerveza que se fermenta / en mi cabeza. /
Hernán Tenorio: Como quien corre en la noche hacia el pasado
Los poemas que forman parte de Correr transmiten una experiencia sensorial, en donde lo visual del instante tiene preponderancia sobre las posibilidades del decir. Con fuerte impronta rioplatense tienen estructura de crónica y el acto de correr no es solo ejercicio, sino recorrido mental para procesar la memoria, el paso del tiempo y así reflexionar sobre la propia existencia.
Correr hacia ningún sitio. Atravesar el aquí y el ahora. Poesía vital, urbana, de memoria y aire de misterio, gran metáfora sobre el ritmo de la vida y el paso del tiempo.
Especial para Tres Orillas, estos siete poemas del libro inédito Correr.
Enrique Solinas
Poemas de Hernán Tenorio
2. Un golpe
Corro al aire libre
en una zona de casas bajas.
Hay setos
rosas chinas y malvones en las veredas.
El sol declina en la tarde
y
aun así
no sé de dónde surge el malestar.
Creo que está en el viento
llega desde lo lejano el rumor
intenso
intento seguir
adelante y me detengo
de un golpe.
3. Montaña
Los árboles se mueven imperceptibles
pero yo lo hago a gran velocidad
corro sin detenerme
sin mirar siquiera a los lados.
De pronto
tengo que saltar una montaña
de escombros y calamidades
reacciono a tiempo
y me estiro con fuerza
para caer en dos pies.
Sigo adelante.
4. Pique
Es el momento indicado
para dar el salto y correr:
A veces estás por llegar a la esquina
y tenés que hacer un pique rápido
antes de que cambie el semáforo.
Corrés a gran velocidad
y llegás a la otra orilla.
Ya podés aminorar la marcha
y respirar pausado.
5. Memoria infinita
A Darío, Alejandro, Ariel y Maximiliano
Corro entre choclos
soy el mapache
embriagado por el sol
de la playa
y la cerveza que se fermenta
en mi cabeza.
Por caminos de tierra
lejos de la civilización
algunos ven fantasmas:
Debe ser “el finadito Diego”
dice uno de los pibes.
Todos reímos, aunque
hablábamos de la muerte.
¿Cómo debe ser correr como un fantasma?
¿No es acaso volátil su entidad?
Otros apuraron el paso
papel en mano
quisieron llegar con entereza
hasta el baño lejano.
Y así llegó el momento crucial
iniciático
la aplanadora
el “Alonso
nosotros nos vamos”
bien temprano por la mañana.
¿Cómo no reír a carcajadas?
Había sombras
cementerio
un bosque
extrañamente incendiado
que irradiaba energías sobrenaturales
excremento en el agua
un clericó mutante
y una pelota de tenis
en la salsa de las pizzas.
¿Qué clase de memoria me trae estos recuerdos?
Son de otro tiempo
claro
y de un lugar imaginario
que continúa encendido
escondido en algún rincón
en la papelera de reciclaje.
20. Rayos
No sé en qué sentido los rayos láser me matan
dudo de que eso sea cierto.
Me incorporo sobresaltado
y siento otro color
debido a la luz mortecina
de cualquier mañana.
El sol todavía es tímido esta primavera.
Por la tarde
me ahogo en tus venas
quiero ser cuerpo a granel
torre de colores
espantapájaros
y tal vez un tren:
Formas telúricas
catarata de energía
una voz.
23. Bienestar
Los viernes buscábamos el sol en las ventanas cerradas
con los ojos abiertos
podíamos estar durante horas aproximándonos a los pájaros,
a las hojas desparramadas de los árboles en el otoño.
Y ese bienestar
nos envolvía como en sueños,
nos dejaba con la boca llena de sabores,
con el orgullo a flor de piel…
Claramente,
no estábamos en este mundo.
25. El fin
Los suburbios de esta ciudad alucinada
me devuelven una urgencia
pronostican salubridad para el fin del mundo
y eso lo podemos notar en las lluvias
que comenzaron hace meses
y ya conviven con nosotros
en nuestra piel.
Hay algarabía en los tablones
y ausencias este jueves de octubre
nefasto como el que preside la asamblea de vecinos
(a la que elijo no asistir).
En la tarde
corro.
-Poemas inéditos del libro Correr.
Hernán Tenorio
(1978, Buenos Aires, Argentina). Es Profesor en Letras y escritor. Colabora con publicaciones de Argentina y el exterior. Dicta talleres literarios de creación y edición. Coordina ciclos literarios y también es músico.
Ha publicado en poesía Guitarra nocturna (2013), Nonegar (2016), Burbujo (2018), Cyberpunk (2020, con ilustraciones de Diego Arandojo), La sed del viento (2023). En narrativa, las novelas La Nave (2018), El sueño recurrente (2019), Un desierto (2022).
Pueden visitar su sitio web: https://hernan-tenorio.webnode.com/